3 de noviembre de 2019

264. El cisne


Hay un cuento infantil titulado “El patito feo” de Hans Christian Andersen que Rebeca me leía por las noches, cuando yo aún no tenía ni siquiera los diez años de edad. Pienso que su lectura constante de esta historia tenía la intención de hacerme ver su esperanza por convertirme en un hermoso cisne al cabo de los años.

263. El hueso


Cuando suceda lo que ha de suceder, cuando suceda, habrá una verdad que nadie ni nada podrán evitar: este cuerpo que late y se extingue a cada instante se volverá silencio. Por mí hablarán los huesos que me sobrevivan, incluso si esta vida mía estuviera destinada a la cremación.

262. La creencia


Hubo un tiempo,
         también,
                  acaso,
una etapa en que no supe de mí.

261. La advertencia


Con frecuencia el ser humano es terco y su obstinación se impone sobre el razonamiento y la disciplina. La naturaleza es más sabia. No necesita leer etiquetas y símbolos que señalan alguna advertencia, les basta con un código de colores y formas básicas para entender que algo es peligroso.

260. El juramento


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Hace unos días fui invitada a una ceremonia de graduación (por supuesto, no acudí; no soy muy afecta a esos rituales y menos cuando la invitación viene de un desconocido a quien has dado consejo en la mesa de un bar durante tantos años). Mi ausencia no fue impedimento para leer a detalle la tarjeta invitación: Ofelia.

259. El sanatorio


Hay estados de la mente que aún no somos capaces de entender ni asimilar. Eso que desconocemos, curiosamente, nos genera temor, como si fuera una densa nube que nos envolviera y amenazara con arrebatarnos la luz. Pocas veces pensamos en aquellas mentes que viven dentro de esa nube, incapaces de ver la luz en la que habitamos.

258. La matria


Raíz de la matria