7 de abril de 2018

“Ese (frágil) intento de vivir”

Con el tiempo he llegado a odiar este círculo vicioso de recuperación-recaída porque en cada ocasión esto se torna más grave, más complicado, más difícil de superar y uno solo cae en círculos infinitos hasta que decide “cortar”. El espectro de Ana reposa en un estado que oscila entre la vigilia y el sueño. Actúa, pero con cautela. Temo el momento en el que esa voz despierte y me envuelva en una bruma de la cual ya no podré salir.

14 de marzo de 2018

“En la boca de la noche”


A veces uno se lleva grandes muestras de que confiar en la gente a menudo te conduce a grandes decepciones. Algunos dirán que se confió en las personas equivocadas. Quizás, aunque me resulta imposible pensar en una vida de desconfianza. Para los hijos de Ana, la confianza se gana con el tiempo, no es algo fortuito e inmediato. Sin embargo, una vez ganada esa confianza, se exponen secretos de una vida íntima que, al momento de traicionar esa confianza, amenazan una existencia marcada por el secretismo.

8 de marzo de 2018

“En los umbrales del silencio”


Amo el silencio que hay entre las cinco y las seis de la mañana. Es un espacio neutro que me permite escuchar esto que ocurre dentro con más detenimiento. A menudo en la vida cotidiana la voz de Ana y su espectro de muerte embotan los sentidos y estos se atrofian con el ruido del día a día. Pero escuchar demasiado en el silencio puede llevarnos a embelesarnos con la locura.

5 de marzo de 2018

“Suficiente o demasiado”


Decir que no se está bien debería ser tan fácil como tramitar la licencia de manejo, pero la verdad es que la felicidad está sobrevalorada y en este mundo de “individualidades” no hay mucho de dónde escoger para confesarte. Uno termina por tragarse los sentimientos negativos y dejar que crezcan en el terreno fértil que representa la anorexia.

19 de febrero de 2018

“Sentimientos carroñeros”


Cada cierto tiempo el monstruo en el espejo logra romper sus amarras y aparece a medio reflejo. Sonríe. Sabe que una crisis se aproxima y podrá mostrarse tal cual es ante los ojos del mundo. El problema es que nadie está preparado para la crueldad de los monstruos ajenos. Y aunque uno entienda su lenguaje, no somos capaces de traducir los signos a los otros.

30 de octubre de 2017

Una larga espera

Los meses pasan y a pesar de mi renuencia, vuelvo a este espacio donde puedo dar orden a mi locura para entender un poco de lo que ocurre dentro. La voz de Ana persiste y poco a poco me acerco al umbral de una recaída. Otra. Una más en la cuenta de la vida. Es curioso cómo Ana de forma paulatina va erigiendo un cerco que aparta a los demás y me sume en el silencio nuevamente. Pero hablamos de la palabra hablada. Ana a menudo olvida que me he valido de la palabra escrita para no caer en picada.

1 de marzo de 2017

La recaída

Ana despierta después de un letargo de apenas unos meses. Llevo días sintiendo cómo se apodera nuevamente de esta anatomía que se ha dejado llevar por la locura. Su voz apenas es un susurro, pero evoca viejas memorias que duelen demasiado para ser escritas por este medio. No sé si tengo voluntad para resistir otro embate. Esto de las recaídas es tan complicado.