14 de noviembre de 2019

269. El subibaja


¿Alguna vez han visto un monitor de cardiograma? La primera vez que vi uno me pareció una maravilla, no solo porque mostraba en una pantalla el ritmo de los latidos, sino porque sus líneas reflejaban el ritmo de la vida: arriba y abajo, nunca en línea recta hasta que sucede lo que ha de suceder.

268. La flaqueza


No miento al afirmar que en estos tiempos en los que vivo hay una adoración (veneración) especial a una idea de felicidad que rechaza cualquier muestra de debilidad. Se piensa que un “ya no estés triste” es la solución ante un malestar del “otro”, pero en el fondo esa expresión esconde un “me molesta/ incomoda tu malestar, no lo soporto, escóndelo”.

267. La evanescencia


Saberme espuma,

266. El comienzo


Hay personalidades que se distinguen por su obstinación (en sentido positivo y negativo) y a cada fracaso (¿a qué llamamos “fracaso”?) vuelven a intentar hasta que algo está hecho. Cada caída, para ellos, implica volver a levantarse hasta lograr su objetivo. Ese levantarse es un nuevo comienzo en cada ocasión.

265. La cortina


En este mundo atravesamos por diferentes planos que se mueven entre lo externo, lo interno y los espectros de indefinición. Sin embargo, la mayoría presenta una especie de barrera que define los límites de cada uno (excepto lo que escapa en el espectro de indefinición): la cortina.

3 de noviembre de 2019

264. El cisne


Hay un cuento infantil titulado “El patito feo” de Hans Christian Andersen que Rebeca me leía por las noches, cuando yo aún no tenía ni siquiera los diez años de edad. Pienso que su lectura constante de esta historia tenía la intención de hacerme ver su esperanza por convertirme en un hermoso cisne al cabo de los años.

263. El hueso


Cuando suceda lo que ha de suceder, cuando suceda, habrá una verdad que nadie ni nada podrán evitar: este cuerpo que late y se extingue a cada instante se volverá silencio. Por mí hablarán los huesos que me sobrevivan, incluso si esta vida mía estuviera destinada a la cremación.