27 de octubre de 2019

249. El cuervo


Considerada un ave de mal agüero, pienso en dos expresiones relativas al cuervo. La primera, un dicho tradicional que reza: “cría cuervos y te sacarán los ojos”. La segunda, el cuervo que retrataba Edgar Allan Poe y recitaba “nunca más, nunca más” en trágica escena.

         La figura del cuervo ha sido una constante en los filmes de terror donde se involucra la brujería. Un ave que acompaña regularmente a las brujas (recuérdese la reciente adaptación de “La Bella Durmiente” de Disney titulada “Maléfica”, aunque en ambos casos la bruja siempre va acompañada de un cuervo), portador de malas noticias, un ave carroñera que es retratada sobre los brazos de un espantapájaros en cada película sobre la Noche de Brujas o “Halloween”.
         Ya no recuerdo mis primeras lecciones de mitología griega, pero presiento que en alguna parte figuraba la imagen del cuervo y que acompañaba a algún dios o semidios en sus aventuras con la humanidad. Quizás no fue una sino varias lecturas donde me topé con esta ave de gran tamaño y de un negro intenso que en algún momento sacaba los ojos a algún personaje.
         Ignoro de dónde surgió la expresión “cría cuervos y te sacarán los ojos”, una frase muy latinoamericana que refuerza la idea de que se trata de un ave traicionera (como los gatos), una manifestación del mal que en algún momento causará un daño.
         Incluso el imaginario colectivo ha hecho del cuervo una transmutación de las brujas (además de otras figuras usuales, como los gatos negros o las ratas), aunque hay un filme particularmente especial, justamente titulado “El Cuervo”, en el que Brandon Lee (que en paz descanse) interpretó a una figura malévola que compartía muchos elementos de la naturaleza del cuervo.
         Tal vez por eso en algunas regiones de España aún se emplea la expresión “la ida del cuervo” para referirse a una ausencia que se desea que sea definitiva, como si la persona o situación ausente se tratara de algo negativo, nocivo para la propia persona.
         ¿Seré acaso u cuervo, que lleva malas noticias o que representa conductas negativas? Me importa lo mismo que a un cuervo la presencia de un espantapájaros. Irrelevante.

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