Aquí vuelvo, al silencio de una
página en blanco que me permita vaciar la voz de mi cabeza para conciliar el
sueño. Ana parece reclamar su dominio sobre el cuerpo y, he de confesar, ya no
me quedan fuerzas para resistirme a su designio. Únicamente los llamados “hijos
de Ana” entenderán la sensación que me habita, (casi) imposible de
transcribirla al papel para que el lector se introduzca en la piel de quien
escribe y pueda experimentar lo que ocurre dentro.
21 de septiembre de 2014
7 de septiembre de 2014
¿Qué es un escritor?
La palabra “escritor” contiene un
peso difícil de llevar, ya sea al asumir la etiqueta por voluntad (por oficio)
o como un atributo otorgado por “lectores”. Toda idealización genera
expectativas y, en este caso, no puede ser la excepción. Una persona que escribe,
llámese escritor por oficio, vocación o atribución, a menudo se ve obligado a
sumergirse en la jauría que representa el mundo literario, con lectores
críticos y críticos lectores.
1 de septiembre de 2014
Mudar de piel
Las mudanzas siempre son una
especie de cambio de piel. En el proceso uno advierte esa manía acumuladora de
coleccionar cosas, detalles, objetos, como si ellos contuvieran el instante.
Pero ese “instante” también lleva todo el peso de las circunstancias. En cada
“mudanza”, ¿qué nos llevamos en realidad hacia el siguiente destino?, ¿qué
dejamos en el camino, como si fuera una carga “inútil”?
25 de agosto de 2014
Lecciones de vida
Para nadie es secreto que tengo
una cuenta “extra” en Facebook. Irreverente. Ácida. Ponzoñosa. Cruel. Pero, en
el fondo, demasiado sensible para ver “el mundo”. Ya no recuerdo cuántas cosas
he vaciado ahí. Quizás una vida entera. Sin embargo, al final me quedo con la
experiencia. Dicha cuenta aún sobrevive. La lista de contactos parece un coctel
suicida. “Hijos de Ana y Mía”. Punchers. Dreamers. Catchers. Chasers. EDNOS.
Navels. Amos y Esclavos. Pedófilos. Paidófilos. Esquizofrénicos. De
personalidades múltiples. Y “Yo”.
18 de agosto de 2014
Cuando no se es suficiente
Solo al vivir bajo la misma piel
se puede saber hasta dónde llega el pozo en el que me encuentro ahora.
Profundo, denso, compacto, carente de luz, de orientación (ni un “arriba” o un
“abajo”; “esto” o “aquello”). Una Nada que se niega a sí misma. Una No-Nada. Ni
cuerpo. Ni sombra. Ni esencia. Nada. Aunque al final la experiencia me diga que
aún queda un rastro de “algo”. En definitiva, ¿qué soy?, ¿qué ser?, ¿qué hay
más allá de la existencia?
11 de agosto de 2014
Temor de “ser”
A principios de este año alguien
en quien confiaba, en un momento de locura, drogas y alcohol, decidió tentar al
destino en una especie de ruleta rusa, arriesgando el todo por el todo, pero
ignoró olímpicamente que en el mismo auto veníamos dos personas ajenas a su
voluntad. El resultado: un aparatoso accidente en el que yo debí quedar
prensado, sin posibilidad de seguir con vida, hoy, en este instante en el que
escribo estas líneas.
4 de agosto de 2014
El silencio
Hace tiempo lo escribí y hoy lo
reitero: soy una Quimera Falconiforme cuyo nombre está escrito en el silencio.
Tal vez crecer en este estúpido sistema heteronormativo-homonormativo haya
fecundado en mí esa idea de buscar una compañía. Pero mi error está en someter
mi “ser” a cada modelo en un intento por encontrar esa compañía.
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